Problemas de conducta en el TEA

Gran parte de los niños con TDAH desde su nacimiento presentan un temperamento difícil, llanto excesivo, irritabilidad, fuerte reactividad emocional, dificultad para seguir pautas u órdenes, lo que dificulta la educación por parte de los progenitores, así como es fuente de gran estrés familiar.

De entre todos los problemas derivados del TDAH, los problemas conductuales constituyen, junto con los problemas académicos, la repercusión más negativa del TDAH (Rigau-Ratera, García-Nonell y Artigas-Pallarés, 2006). En ese sentido el GEITDAH en su documento de consenso acerca de los trastornos de conducta (Sasot-Llevadot et al. 2015) expone que un porcentaje elevado de niños con TDAH presentan de manera asociada un trastorno oposicionista o negativista desafiante (TND), y según Fernández de Pinedo et al. (1998) “aproximadamente la mitad (40-60%) de los niños con TDAH presentarán a lo largo de su vida un TND; dicho de forma contraria, el TDAH resulta común en niños con TND”.

 

La mayoría de los niños con TDAH (especialmente en los casos con alta impulsividad) independientemente de la identificación del TND, presentan problemas de comportamiento con sus iguales o con las figuras de autoridad. Muchos de estos problemas surgen de la dificultad que tiene el niño con TDAH en el manejo o control de sus emociones y su actividad (Rigau-Ratera et al, 2006).